¡Vaya Hipocresía!

Si. El decreto no solo es antipopular, oportunista, atenido, antipático sino que también necesario.

Si. El Gobierno y su fallida política hidrocarburífera son responsables y deben cargar con las consecuencias.

Si. Si fuera otro el gobierno que hubiese decretado el Gasolinazo, la tensión sería muchísima más alta.

Si. Una parte de los movimientos sociales -que son los que normalmente en estas ocasiones lideran las protestas- están a servicio del Gobierno, sea por interés o porque el adoctrinamiento del MAS dio resultado.

Si. Merecen el repudio de sus bases; porque mientras éstos no han abandonado la pobreza, los dirigentes altos, han trepado en la escala social y económica, olvidando sus discursos iniciales.

No. No son los únicos hipócritas, los hay de todo gusto y corte; unos peores que otros. Y de estos trata el restante texto.

Fusil, metralla… el pueblo no se calla.

Ahora resulta que, para estos sujetos, la ciudad del Alto pasa a ser gloriosa, pujante, luchadora, cuando en otros tiempos no fue más que un cúmulo de radicales y resentidos sociales. Resulta también que hay que rechazar de todas formas el decreto por su naturaleza neoliberal, cuando algunos de estos hipócritas siempre han defendido las narices del mercado. No basta con ello, ahora parece que, la navidad 2010, ha vuelto a algunos, luchadores a muerte contra la pobreza, ha enternecido sus corazones y al ver el hambre de nuestro otrora olvidado pueblo, rompen en solidario llanto.

Empujados por la antipatía que les  merece el MAS, son capaces de vestir cualquier camiseta opositora de turno: potosinos, chóferes, mineros… lo que sea, aunque vaya en sentido contrario a su ideología.

Personalmente el Señor Evo Morales no me inspira confianza y como muchos en este país creo que, para el respaldo del que goza, el buen momento de los precios internacionales de nuestros recursos naturales y una oposición anulada, el avance es poco en comparación a lo que podría ser; sin embargo, aunque muchas veces he caído en lo que en este momento estoy acusando, creo que actuar de esa manera es hacerle menudo favor al oficialismo y sus acólitos.

Un Horizonte

¿Qué llegara a pasar si algunos de estos grupos sociales tomara el poder? ¿Seguirían siendo valerosos luchadores digno de todo apoyo? Lo dudo; entonces será mejor opinar y actuar acorde a nuestra creencia política. Organizar una oposición responsable con un común denominador que no sea sólo el repudio a Evo.

¿Gasolinazo? Para nada. “Nivelación de precios”

Por favor, no se equivoque, lo que Nuestra Excelencia hace, poco o nada tiene que ver con lo que otrora gobernante neoliberal hiciera en su gestión. Paz Zamora, Goni, Banzer y Carlos D. Mesa dieron un “gasolinazo”, Evo Morales no; En tiempos Plurinacionales a esta medida se le llama “Nivelación de precios de los carburantes”. Por supuesto que es diferente, esta nivelación, a diferencia de la sucia neoliberal, es de mucho más calibre, la supera con creces, es de 72% de incremento en la gasolina. ¡La más alta! Evo quiere batir récords en todo.

La intención del Gobierno es diferenciarse lo más que pueda a los anteriores gobiernos. La muchachada masista se basa en que lo que ellos hacen está muy lejos de lo que en la  “era gris neoliberal” se hacía. Pero esto es una ridiculez. Aunque el país ya no es el mismo de hace 10 años (qué bueno) muchos de esos antiguos demonios, siguen vigentes hoy. Hace 10 años ya había problemas con la subvención, tal como los hay hoy. Hace 10 años también había problemas de déficit fiscal, como los hay hoy. No es algo nuevo, las medidas tampoco son nada nuevas.

¿Cuaáles son las diferencias entonces?

El Oficialismo es osado. Por ejemplo, el año 2004, Carlos D. Mesa reveló que el FMI le sugirió  un gasolinazo o impuestazo ateniéndose a la alta popularidad que gozaba como Presidente. Algo similar ocurrió ahora. Evo goza de alta popularidad, pero la diferencia con cualquier otro gobernante es que viene gozando de una alta popularidad desde ya dos gestiones (5 años). A pesar de eventuales caídas en popularidad, sabe mantenerse firme. Cómo se anuncio esta medida, día después de la navidad, y en contradicción de sus propios ministros, hace pensar que el Gobierno se siente muy seguro de lo que hace, no se inmuta, motivos no le faltan. Si algún momento llega a complicarse nacionaliza por acá o por allá y asunto resuelto.

Oposiciones eran las de antes. Uno de los factores de que el Gobierno haga lo que le viene en gana es la pobre oposición que tiene ante sus medidas. Bien sabido es que nuestra oposición solo es un chillido constante que le hace más bien que mal al Gobierno. Gran parte de la población los cree derechistas reaccionarios y a los derechistas se les ha satanizado tanto que su sola mención es una ofensa. Y no sólo eso, sino que el precio de ser opositor hoy en día es demasiado alto, es ir a chocar contra un muro. El año 2004 cuando el Gobierno de turno incrementó los precios de los combustibles en 10% , estalló el país. Se pronunciaron Chóferes, COB, Bartolinas, FEJUVE ‘s, Empresarios Privados, el Oriente (que más consume diésel) y demás sectores. Las declaraciones no eran nada suaves, nada en comparación de los tibios pronunciamientos de hoy. ¿Por qué ? porque gran parte de estos movimientos están trabajando con el Gobierno, están ocupando la Asamblea; muchas de esos líderes hoy han sido estigmatizados por el gobierno a título de” traidores vende patrias” o,  finalmente, ahora no les conviene soltar la lengua y es mejor callar a ser enemigo del gobierno. Sumado a ello la falta de unidad, en aquel entonces, atraídos conjuntamente por la idea de una renovación política, varios sectores se sumaron en un solo coro. Aquel entonces se creía que más que nunca la Nacionalización de los Hidrocarburos era menester, hoy ya supuestamente nacionalizados los Hidrocarburos, el problema continúa. Si los sectores no se uniformizan en sus reclamos, al Gobierno no le harán ni cosquillas.

Estos son otros tiempos definitivamente. Invadido por el pesimismo me animaría a decir que el Gobierno saldrá de esto relativamente fácil. El efecto sorpresa lo vamos perdiendo día a día y nos resulta más cómoda la resignación. Imagino un arreglo con los chóferes en un incremento del 20%  a 25%, sumada al supuesto beneficio de la conversión a GNV y arancel cero en la importación de repuestos. Nos tragamos el cuento del incremento salarial en función de la inflación y todos somos felices.

Independientemente de cuan bien o mal esté la medida tomada, al gobierno le resultaría sencillo zafarse de un mal que hizo rodar cabezas en otras épocas.

Un extraño Domingo

Éste pasado Domingo post navideño trajo sorpresas más ingratas que gratas. Agendado ya tenía subir a la ciudad del Alto, específicamente a la feria de la 16, para ello fue necesario abordar dos movilidades y luchar a codazos por un puesto en éstos. Una vez llegada a la autopista a uno lo encandila la majestuosa vista de la Hoyada; en una de las últimas o la última pasarela uno debe bajar de la movilidad, ascender unas precarias gradas que están colmados por mendigos que en estas fechas, como casi todo, tienden  a multiplicarse. Al final de éstas gradas a mano izquierda están “las Rieles”, un lugar sui generis, donde uno puede encontrar de todo, alguna vez vi tapitas corona a la venta, sigo preguntándome la utilidad de ello.

La feria de la 16

En el ambiente de fondo los sonidos son variadísimos. Cumbias nacionales, peruanas, todo al son de la moda actual; voces nasales que anuncian curas contra la diabetes, el cáncer, en base a antídotos milenarios y naturales.

En el sector autos pude constatarme que el precio de los vehículos están elevados;  y otro dato curioso es que la industria china en automóviles se ha incrementado considerablemente.

Un poco más adentro me esperaban cuadras y cuadras de ropa americana a medio uso. Ropa que por cierto más de una vez fue prohibida su venta, bastará recordar que un par de años atrás hubo muchas movilizaciones y polémica en torno a éste tema. Luego, se llegó a una especie de amnistía que permitía comercializar su stock hasta que se agote… A una caserita le pregunté si le iban a llegar otra variedad de calzados y me dijo que la siguiente semana llegarían nuevas cosas; evidentemente la importación no ha disminuido ni en un 1%.  Volviendo a mi excursión, pude constatar que los precios se disparán tal como lo hacen en la Huyustus o la Graneros, el tumulto de la gente es similar y si alguien piensa que a la feria van sólo los necesitadísimos, se equivoca; hay gente de todos los gustos y no es de extrañarse encontrar un pantalón jean en 250 Bs o más.

Mi peregrinaje duró como cinco horas; aunque me mantuve entretenido, la última hora la pase con la lengua afuera. Para irme tome el mismo camino de llegada, una vez más y desde la pasarela la Hoyada paralizó mi alma, ésta ciudad tiene un toque mágico. La magia terminó; abajo, la espera de movilidad que me conduzca al centro era desesperante. Un momento dado pasó un minibus que exigía 3Bs para conducirnos a la Perez Velasco. Un insulto.

Claro, hasta ese entonces yo ignoraba lo que ocurría, bajé en un minibus por 2 Bs y me pareció avivada en oferta y demanda del chófer. Al llegar a la Avenida Montes vimos lo que llegaría a ser la postal del día, la Surtidora Volcán estaba colapsada de variedad de vehículos, policías trataban de poner orden. Al bajar en la Perez Velasco el ambiente no era el mismo a lo que uno acostumbra en un Domingo cualquiera, definitivamente algo estaba sucediendo. Apenas, y a precio de muchas rabietas, cogí un taxi hasta casa. En el camino el “maestrito” me comentó la noticia y no pude hacer otra cosa más que poner una tremenda cara de culo. El precio de la gasolina se había casi doblado y al parecer en los surtidores ya se comercializaba con el incremento.

Llegué  a casa y me sumergí en la red. El gobierno había decretado el alza de los precios de los combustibles en hasta 83%. La justificación sonaba bastante lógica; sin embargo, como bien sabemos, a nuestro valiente pueblo poco o nada le interesa eso.

¿Buena media, mala, pésima? ya nos tomaremos el tiempo de escribir sobre ello, por el momento queda una extraña sensación de confusión y cansancio.

Columna Dominical

Las ediciones de los diferentes diarios en el país en día Domingo si que son especiales. Normalmente, la entrega es voluminosa, y en esas páginas uno puede encontrar mucho más de lo que los agridulces sabores de la política nos dejan a diario. Arte, cultura, curiosidades, reportajes para todo gusto.

Sin embargo, a mi juicio, el plato fuerte para una edición de Domingo está reservada para la  sección de opinión. Los columnistas se duplican en cantidad y muchas veces en calidad. Algunos ejemplos. Mario Vargas Llosa o Guillermo Mariaca, tienen su espacio en La Razón; Cayetano Llobet y Carlos Mesa en La Prensa y Pagina Siete, respectivamente, son solo algunos de los muchos columnistas que nos brindan su trabajo intelectual  cada Domingo.

Como decía, lineas arriba, la sección de Opinión es mi favorita. Muchas veces paso de alto las noticias de “corte corriente”; sin embargo, las columnas son sagradas. De está mi afición he decidido compartir en el Blog, una de las muchas columnas que se publican en Domingo. Hoy, y estrenando esta sección, comparto el texto de Agustín Echalar Ascarrunz, columnista de Página Siete, que comparte con nosotros su visita al pueblo de Achacachi, bastión del MAS, y con mucho realismo realiza una crítica sana y lúcida a los procesos de descolonización.

La curva recta / Agustín Echalar Ascarrunz

Achacacheñas muy majas

04/12/2010

Acabo de estar en Achacachi, y tengo que decir que me ha entrado el alma al cuerpo; mi visita a ese emblemático lugar me ha devuelto esa sensación de enamoramiento que siempre he tenido con mi país, y que en el último tiempo, no dejaba de tener un “retrogusto” amargo.

De Achacachi hemos oído y hemos visto escenas espeluznantes, primero el brutal sacrifico de los perritos convertidos en opositores al proceso de cambio, y luego la quema de los supuestos ladrones. Ambos actos son más que salvajes, porque lo salvaje tiene su nobleza intrínseca, son muestras de brutal deshumanización, de pérdida de la más elemental compasión,

Achacachi está estigmatizado, arrastra además históricamente una cierta fama de ferocidad; por eso, cuando el miércoles pasado fui acercándome a ese pueblo que está a punto de convertirse en una ciudad, no esperaba otra cosa que hostilidad.

Apenas entrando, me topé con el estadio, el lugar que fue escenario de las brutales escenas arriba descritas. Vimos con mi compañero de viaje que había tumulto y música, y paramos para indagar, y entrando en el estadio a medio construir nos encontramos con una muy agradable sorpresa, el lugar rebosaba de juventud, deporte y alegría.

El colegio Omasuyos, que al año cumple sus bodas de Oro estaba teniendo una jornada de deporte y danza sobre el césped sintético que bien podríamos bautizar como Evocancha, se estaba dando una demostración de gimnasia, luego se sucedería una de capoeira, y finalmente una danza chaqueña de indudable paternidad norargentina; los chicos iban agachados, las chicas parecían unas andalucitas salidas de revista, se veían muy bien, y ellas lo sabían.

El evento me impresionó porque muestra un bienestar económico que hace unos lustros era inimaginable en el campo; basta mencionar, que obviamente todos los presentes tenían buenos zapatos deportivos, amén de los uniformes, y de los trajes de baile. Me ha impresionado, que no estuvieran presentes los bailes vernaculares, sino danzas un tanto exóticas para el altiplano, aunque claro, no me ha extrañado eso para nada, a fin de cuentas son gente joven, que no está haciendo ningún statement político, que simplemente está viviendo su curiosidad, sus ganas de hacer algo diferente.

Luego, paseando por las calles de Achacachi he visto edificios de hasta siete pisos, una buena cantidad de tiendas de artículos electrónicos y celulares, y en la Alcaldía he comprobado que casi todos los funcionarios tienen computadoras. Me ha quedado claro que el tema de “vivir bien” y no vivir mejor, no tiene arraigo entre los achacacheños; ellos quieren vivir mejor, y ejercen, dentro de sus posibilidades, un inequívoco consumismo. Es menos romántico, pero así nomás es.

Eso sí, lo interesante es que en ese Achacachi emblemático, ese lugar a cinco km de donde el señor Vicepresidente aprendió a “amar y a matar” , la juventud se estornuda en la absurda descolonización del “proceso de cambio”, rescata más bien con entusiasmo y donaire su mestizaje, vale decir tanto sus raíces autóctonas como españolas, y de paso se enamora de lo universal, empezando con la capoeira.

Agustín Echalar es operador de turismo.