No esperemos encontrar uniforme a rayas, barrotes y jauleros,  la cárcel de San Pedro huye a los estereotipos de las prisiones. Niños correteando entre reos, puestos de comida, peluqueros, son algunas de las cosas que dentro del penal existe; todo administrado por reos.

Así es como se gana algún dinero el interno de San Pedro, dinero que servirá para pagar el alquiler o realizar la definitiva compra de una celda. Las hay de todo los gustos. Con TV cable, baño privado y su cocina, están entre 1000 y 1500 dolarachos por el tiempo que dure la condena del reo. En contraste, las hay de 4 metros cuadrados, donde, a duras penas, caben 3 o 4 reos.

Es posible que en ambos tipos de celda se tenga que ganar más espacio, en una de ellas para la microonda o el refrigerador; en otra, para uno o dos reos más.

El reclusorio de San Pedro, en un inicio, fue construida para albergar 400 internos. Los últimos 7 meses San Pedro ha recibido 500 nuevos internos. En conjunto, existen 1827 reos, como 4 veces más de lo que permite el penal.

En esta semana, los reos del penal de San Pedro hicieron escuchar su voz, cansados de el inhumano hacinamiento del recinto, han amenazado con un motín.  Y hacen muy bien.

La población y los medios de comunicación distraídos en el problema del alza de precios en la canasta familiar, han sido sorprendido por los internos de San Pedro que exigen de una vez por todas una solución al problema del hacinamiento.

El hacinamiento no es algo nuevo, navegando por la Red me encontré un archivo de El Diario del año 2002, donde el Gobierno de aquel entonces responsabiliza a los jueces por el hacinamiento de San Pedro. A 9 años de esa noticia, seguimos con el mismo problema, a decir verdad con el mismo problema pero reforzado.

Fernando Molina, escritor y periodista,  expone que existen 2 motivos principales que derivan en el hacinamiento. En primer lugar está el hecho de que las celdas se tengan que alquilar o “comprar” y es en estas celdas donde los reos viven con sus familias y mujeres desempeñando funciones comerciales que van desde peluqueros hasta sindicalistas. En segundo, Molina indica que está la prevención preventiva, esa suerte de congeladora, donde coloca la justicia a los presos sin condena. Cabe destacar lo interesante de este punto, pues en San Pedro a fecha de hoy, 1123 son los reos con detención preventiva, es decir  61% del total, cifra por demás altísima. En general,  en las prisiones bolivianas del total de reos, 75% son internos con prevención preventiva. Es también necesario mencionar que un Juez en Bolivia puede atender 500 casos paralelamente. ¿Es eso posible? Por supuesto que no, diría un sensato. Con 500 casos por atender, no es de sorprender que un delincuente menor sea enviado preventivamente a la cárcel sin investigación ni reproche alguno, es la salida más rápida. Aunque también resulta curioso, por no decir grotesco, que muchos de los jueces han dejado en libertad a delincuentes de alto relieve o reincidentes y en casos directamente relacionados con la seguridad ciudadana.

Por su parte, el defensor del Pueblo,  Rolando Villena, se basa en que al eliminar los privilegios en el penal, el hacinamiento disminuiría. No es un secreto, es una verdad a la luz pública: Cuanto más dinero tienes, mejor vives y en San Pedro, esta no es la excepción.

Y son precisamente los sectores más pobres los que pagan la factura. La última ola de lluvias en la ciudad ha oscurecido aún más el panorama de los reos, pues el penal de San Pedro tiene una construcción antigua, que “tambalea” con cada jornal de lluvias.  Las paredes estan remojadas, las gradas y pasillos de madera se hunden con las pisadas y los techos están lleno de huecos.

Debido al alto hacinamiento y las condiciones precarias, los internos responden a sus necesidades fisiológicas donde les pesque. Todo esto conlleva una mugredad inimaginable, que atrae cucarachas y ratones que a su vez portan muchas enfermedades.

Algo se tiene que hacer. El Alcalde, Luis Revilla, insiste en trasladar el penal a una nueva instancia y, de paso, recuperar ese espacio en San Pedro. Sin embargo, no se compromete, pues él dice que esta es responsabilidad del Ministerio de Gobierno. Sacha Llorenti, Ministro de Gobierno, afirma que este año comenzará el proyecto de construir un nuevo recinto que, se dice, albergará 2500 reos.

Pero las cosas no son tan bonitas como se lo pintan, pues, de sobra sabemos, que un proyecto así tardará sus buenos años, quizá arriba de 10. Y no estamos considerando que las prioridades del Ministerio han sido y seguirán siendo espantarle las moscas de la sopa al Presidente.

Por otra parte y aprovechando esta coyuntura, deberíamos comenzar por corregir los problemas fuente u origen. La justicia, el código penal, leyes claras, los roles de la policía y el Gobierno en tema de cárceles, etc, etc… etc

 

 

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