Thierry Henry, el eterno ídolo gunner.

Hoy, Lionel Messi ha vuelto a ganar el balón de oro. No sorprende. Es el mejor jugador del mundo. Aunque tampoco hubiese soprendido -personalmente me hubiese gustado- que Xavi Hernández se lleve el galardón. Pero es posible que jamás se lo den, quizá hoy haya sido su última oportunidad. Junto con él, una camada de grandes jugadores, engrosan la lista de los que sopresivamente no ganaron el premio que otorga la FIFA. Algo así le paso al gran delantero francés Thierry Daniel Henry, quien, por decir algo,  ganó el campeonato de la Premier League, con el Arsenal, de manera ¡invicta!, en 2004,  siendo el goleador del equipo; increíblemente no se hizo del premio al mejor jugador del mundo, el cual se lo llevó un tal Ronaldinho, que para aquel entonces deslumbraba al mundo con sus piruetas con el balón, pero nada más.

Aquel equipo mítico de Arsene Wenger jugaba de local en Highbury, brillaba con Pires, Bergkamp, Ljumberg, Vieira y arriba como su arma más letal, el 14, el francés que a la postre se convertiría en el mejor jugador de la historia del club.

Luego el Arsenal bajó de nivel, pero Henry no, de hecho su figura crecía más, y tras la partida de su compatriota Vieira, se hizó del cintillo de capitán y lideró el club de sus amores hasta llevarlo a la final de la Champions League -su asignatura pendiente, después de haber ganado todo-, pero se chocó contra el Barcelona de Ronaldinho y Eto’o. Algo más de un mes después volvió a perder una final, esta vez con su selección. Jamás volvería a jugar a ese espectacular nivel.

El 2006-2007 jugó su última temporada con el Arsenal, para pasar posteriormente al Barcelona y con el cual sabía que podía cumplir su última gran meta: La Champions League; pero eran malos tiempos en  Can Barça, y a pesar de ser el goleador del equipo Catalán en aquella temporada de debút, fue duramente criticado y poca gente lo toleraba. Con la llegada de Guardiola, Henry volvió a tener su oportunidad, y no la desperdició.

Quedará en la historia aquel tridente de oro, donde Thierry,  junto con Eto’o y Messi, levantaron 6 de 6 copas en una temporada; entre ellas, claro, la codiciada orejona europea. El francés pasó una temporada más en Barcelona, pero no es necesario mencionarlo, no tuvo pena, ni gloria. Luego marchó a los Estados Unidos y personalmente perdí el interés en aquel jugador que  me obligaba a poner el despertador muy temprano para verle correr como un ferrari en los campos de la Premiership, el de los goles inverosímiles, de los festejos casi indiferentes.

Hoy ya no existe Highbury, aquel campo donde Henry clausuró con un hat trick metiendo al Arsenal a la Champions al filo de la navaja. Lejos está la época de triunfos contundentes al hilo. Incluso ha partido Fabregás, quien se hizo el ídolo de la afición tras la partida del galo. Los tiempos han cambiado. Pero la vida suele ponerse bella, y el azar ha querido que a unos días de que se le construyera una estatua, Henry pase cedido al los gunners. Y así que cobre vida la estatua.

Sí, Henry ha vuelto al Arsenal, aunque sólo por dos meses, cedido, y se dará el lujo de jugar contra el Manchester United o contra el Milan, en Champions. Hoy ha “debutado”, en la Copa FA, y lo hizo anotando el gol del triunfo. Es impresionante. Henry está hecho para el Arsenal.

Aunque ya no es la gaceta que trotando derribaba defensas enteras, el club lo ama. Y vale la pena verle, para la nostalgia, o quién sabe, para el milagro.

¡Fuerza Tití!

De los cuarteles, ¡nada!

Al Señor Viceministro que sugirió 2 años de Servicio Militar obligatorio, sería bueno recordarle que los cuarteles son el templo de la idiotez. Son ahí donde se fraguan los más putrefactos dogmas y prejucios, es decir, racismo, machismo, violencia… Lo irónico es que la propuesta de extender en 2 años el “Servicio” Militar, viene en el marco de la lucha contra el racismo y la discriminación.

Sí, es cierto que de esos 2 años, tan sólo 3 meses estarían destinados a la instrucción militar y el tiempo restante estaría destinado a capacitar en carreras técnicas a los conscriptos. Eso está muy bien. Pero para que ello se de, no es necesario encuartelar a nadie, no es necesario capacitarlo en armas, ni gritonearlo, ni seguramente dividirlo en machitos y mujercitas. Esas son pajas.

Yo no confío en los cuarteles, talvez para el Señor Felix Cárdenas  “Ya no tenemos unas FFAA torpes o domesticadoras como antes; hay nuevos oficiales con una mentalidad democrática”, pero para mí siguen siendo primitivos y nada bueno puede salir de ello.

Así que me refresco la memoria e invito a usted, apreciado visitante, a observar conmigo este vídeo que da muestra de lo que más o menos a diario pasa por esos lugares, y que seguro seguirá pasando con armas o libros.

 

 

¿Nueva Justicia en Bolivia?

Ya están posesionados.  Conformado quedó el nuevo Organo Judicial de Bolivia, a casi tres meses de aquella noche del 16 de Octubre donde algunos compatriotas se  arrojaron a las calles a agitar banderas, reventar petardos y a gritar a voz en cuello que el autoritarismo estaba siendo derrotado.

No hubo oxígeno para más. Ahí quedó todo.

La campaña del voto nulo o voto pifiado, fue una muestra de coraje y unidad, amén de oportunismo y mezquindad. La población en general, supo transmitir el mensaje de casa en casa, sin interés alguno más que demostrar cuan emputada estaba con el gobierno, que por aquel entonces estaba jugando al verdugo con los marchistas del Isibore Secure. Así ganó el voto de rechazo (nulo + blanco + abstención), pero escrito estaba que eso no iba a alcanzar. Habrían de ser posesionados hasta con 130 votos.

Pero yo me pregunto qué hubiese pasado si con la misma ferocidad que se crearon afiches, pasacalles, poleras, insignias, logos; con la misma disciplina con las que se crearon grupos, eventos, fotos con 200 etiquetados en facebook, se hubiese procedido a defender por lo que se luchó, por lo que se gritó. Sólo me pregunto.

Lo cierto es que no fue así. El escenario político en Bolivia sigue siendo monopolio de quien tiene el poder y quizá de quien se atreve a dejar de lado su asiento y salir a dar batalla a las calles, a lo Octubre, no el del 2011, por supuesto.

Ahora pueden quemar su ingenio llamándoles como les plazca: MASistrados, Magistruchos o simplemente  olvidarlos e ir a la pesca de otra papa caliente con la cual derrochar “indignación”.

Y ya que estamos hablando del nuevo Organo Judicial, habrá que desearles suerte porque tienen en frente una tarea titánica y que sería según la editorial de La Razón, sería algo así: ” Con relación al trabajo que ahora les espera, de acuerdo con información oficial divulgada días atrás, quedan pendientes de resolución al menos 7.500 causas en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ); en el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) son cerca de 3.500 los casos; y en el Tribunal Agroambiental (TA), 1.500. A ellos se suman todos los procesos pendientes en el Consejo de la Magistratura (CM). Al respecto, la Ley 212 de Transición establece un plazo de tres años para concluir con los pendientes del TSJ, de 18 meses para idéntica tarea en el TCP y de un año para las causas no resueltas en el TA y el CM.”

Los nuevos magistrados prometen una nueva justicia, lo prometen con la emoción de quien, con sus copas encima, promete una nueva y mejor vida algún 31 de diciembre. Ojalá el destino no sea el mismo. Y ojalá tampoco seamos tan ingenuos de creer que porque la nueva presidenta del Consejo de la Magistratura apellide Mamani la justicia haya dado el giro necesario para ser medianamente creíble. Para eso tienen que pasar muchísimas otras cosas más y tambien mucho tiempo.