Obra de Abel Bellido Córdova (Abecor)

A Eugenio Rojas un día de marzo se le ocurrió sugerir, ignorando la CPE, que la tortura se legalice en ciertos casos. Cuando la crítica de adentro y afuera del poder le cayó encima, medio que se arrepintió, medio que no. El hombre fuerte del gobierno: Juan Ramón de la Quintana, mandó a Leopoldo Férnandez a dormir junto a los gusanos. No se inmutó. Hoy nuevamente forma parte del Poder Ejecutivo.

Ambas declaraciones, entre otras muchas, no se hicieron realidad: ni se torturó, ni Leopoldo está bajo tierra. Palabras, nada más. Antes de ayer Eugenio, ayer Juan Ramón, hoy César.

El Gobernador paceño, César Cocarico, amenazó con mandar a colgar a quienes se opongan al proceso de cambio encabezado por el Presidente Morales. Un par de días después se arrepintió. La oposición, medios de comunicación y la gente de a pie, rápidamente desaprobaron las palabras de Cocarico. No es para menos.  El llamamiento a desaparecer al enémigo político es tan retrógrada que tiene semejanza a aquella vieja y conocida  amenaza de quien fue Ministro del Interior del gobierno dictatorial de García Meza.

Se asemejan pero por nada son iguales. Aunque las nefastaas declaraciones de Cocarico parecen más osadas y fulminantes, son sólo palabras y nada más. Lo del testamento bajo el brazo, no. Eso se materializó con vidas humanas.

Los tiempos son otros. Nadie va a colgar a nadie. Aunque el vocero tenga toda la intención. Ya no. Por eso, señor opositor, sientáse tranquilo que no le van a medir la talla del cuello. Cuando más será usted correteado políticamente, que tampoco es poca cosa.

Dicho eso,  cabe preguntarse ¿por qué  las autoridades realizan declaraciones de ese tipo? ¿qué los mueve? Alguien dirá que el revanchismo, otro se inclinará por el salvajismo de una clase popular poco “civilizada”. Pero quizá la respuesta es más natural que todo ello: la borrachera del poder. La sensación de inmunidad que es inversamente proporcional al respeto por el otro; los desesperados reflejos de aferrarse a la mamadera demostrando lealtad, o sea llunk’erío, puro y duro.

No son cosas nuevas, ya se han visto y se seguirán viendo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s