Mensaje al Club Bolívar


Si a un conductor radial le parecía que el Bolívar podía ser campeón de la Libertadores, seguramente mañana -después de que la “Academia” cayera 1-3 en casa- se le va antojar que Bolívar está para ser barrido de cabo a rabo, y comenzar de nuevo, con otros. Así, más o menos, se entiende el fútbol en este país. A los peridositas, fanáticos y dirigentes celestes, les da igual cualquier oportunidad para levitar y desprender los pies de la tierra. Vale una goleada a Guabirá para decir que ya se parece al Brcelona, vale un empate en tierras chilenas para decir que Bolívar esta revolucionando el fútbol boliviano. Ni lo uno ni lo otro. Bolívar es el reflejo nomás del triste fútbol boliviano. No es ninguna excepción. Hay que decirlo claro: Los años donde el club de Temladerani podía ganar campeonatos sin DT, ya han pasado. Alguna vez Fernando Númberg decía que el desafío de los clubes de la liga era ganarle un campeonato competitivo a Bolívar. Esos tiempos no van a volver. No así de fácil, no de un tirón. Ya no es Bolívar la pista de aterrizaje de grandes futbolistas nacionales, ahora lo son cualquier equipo chino o indio. No bastan inversiones inéditas acá, pero vulgares alla; no bastan directores deportivos, ni camisetas u horarios a la europea.No bastan hinchadas, jugadores y directores técnicos más argentinos que el tango. Al club celeste le falta entender que esta en proceso de reconstrucción, y no precisamente de reconstruir un fenómeno sudamericano (que nunca lo fue, pero que los suyos quieren entender que así fue), sino de reconstuir un equipo digno, por lo menos constante.Para ello sugiero, señor bolivarista: Escupa las ansias, pise tierra, baje la cabeza, olvídese del Barcelona, no se atenga a un par de millones, sacúdase de estrellas artificiales, por piedad, recupere su identidad y, entonces, salga al frente despojado de fantasmales glorias, y, entonces, trabaje libre y constantemente.

Anuncios