Cada loco con su tema

El paso del tiempo

Mi gran amigo Daniel Celis decía que para la noche vieja (del 31 de Diciembre) se quitaba el cinturón y comenzaba a azotar el suelo para alejar las malas vibras. No es que este breve personaje sea creyente de tradiciones para dotar de buena suerte al año entrante, sino que le gustaba jugar con la emoción del momento. Él había inventado esa suerte de cábala por hacerse al payaso, pero claro, al calor de la emoción, los suyos no dudaron en azotar un pobre suelo que nada les estaba haciendo. La fé mueve montañas.

No sabemos cómo ni cuándo nacieron las demas costumbres:  Bajar y subir gradas, mejor si es con una maleta a cuestas, así se la pasa el año viajando;  contar lo máximo de dinero que se pueda, no importa si es de miniatura, ¡qué más da! hágalo con fé; comer doce uvas, una para cada mes, mientras se pide un deseo.  Santos, dioses, vírgenes milagreras o pachamamas, juntas y revueltas, invocadas en conmovedores peticiones. Seguramente muchas cosas más; cada familia con sus costumbres, cada esperanza expresada de diferentes formas que podrían hacer sonrojar a más de uno.

Esperanza. Porque de esperanza está hecho el hombre, o de necedad, de ese instinto de supervivencia que se torna fanático y devoto. Cada macho, cada hembra, resistiéndose a desaparecer en el mundo de lo macro. Son ellos los que cultivan costumbres, tradiciones, cábalas que burlan el paso del tiempo y anidan en almas que se arrastran gran parte del año y reviven al final.

Yo los veo desde lejos, aunque estén a un palmo de narices, y se me antojan tiernos, aunque mañana reniegue de ello. Con sus sueños irrealizables, su esperanza inoportuna, bienaventurados los que en algo todavía creen.

Así son los fines de año, algo bueno, aunque hipócrita, sale a flote. Hoy termina el 2011. Ahora toca guardar la buena cara, las frases bonitas y los buenos modales en algún rincón por unos 350 días. Volver al ritmo frenético de nuestras vidas, entre el sobrevivir y el despegar.

¡Que venga ese tal 2012!

Nuestra borrachera con ‘La Verde’

Parecía de broma, pero no. Es algo totalmente cierto. El DVD del partido inaugural de la Copa América 2011, Argentina Vs Bolivia, esta a la venta. No fue una goleada de nuestra parte, nisiquiera nos llevamos los 3 puntos. ¿Entonces por qué tanto afán? ¿Cómo explicamos esta nueva fiebre por nuestra, hasta hace un mes, pisoteada y nada confiable Selección boliviana de fútbol?

Empatarle a los anfitriones en el partido inicial es un logro, máxime cuando ésta trae consigo al mejor jugador del mundo, máxime si la susodicha selección es la eterna antipática Argentina. Ahogarle la fiesta a una selección de esas características, es y será siempre un placer. Nadie lo discute.

Pero ¿es acaso que este gusto aparte, esta satisfacción, está cruzando los límites de una celebración? Está entrando en el terreno del exitismo, ese mismo terreno donde lo imaginable cobra vida y asfixia a la razón. No lo digo por ser un tipo agrio, lo digo porque en las últimas 72 horas los medios de comunicación nos han invadido con imágenes del pasado partido, nos han invitado a desempolvar el pañuelito blanco y a bailar esa cuequita hermosa de ‘Viva mi Patria Bolivia’. ¿Cuántos montajes ha visto Usted sobre la fotografía del choque entre Raldes y Messi? Exitismo en estado puro, auspiciado por los periodistas de siempre.

Pero de fútbol… casi nada. O soy yo el único despistado que no percibió algún análisis estrictamente futbolístico de nuestra selección y en base a ello estimar las posibilidades de éxito en el campeonato. No, eso es aburrido. En los nuevos formatos de informativos deportivos, donde a título de frescura nos ofrecen una mala imitación de los programas circenses tipo FoxSports, no queda espacio para ello.

Hay motivos para estar alegres, y estos no sólo provienen de la actitud mostrada en el empate ante la Argentina. Eso ya debe quedar atrás. Las esperanzas provienen del desempeño, hasta ahora, de las selecciones restantes. Como Argentina, ‘tropezaron’ Brasil y Uruguay. Colombia, Paraguay y Chile no mostraron gran cosa.

Como dice Ricardo Bajo, la cosa se va igualando… pero para abajo. Un planteamiento riguroso en lo táctico es capaz de anular a una selección plagada de estrellas. Esto no es nuevo. Lo demostró Grecia en la Euro 2004, por ejemplo. Por ahí van nuestras opciones de éxito. Y quizá sólo por ahí.

Estamos a dos días de un encuentro crucial, totalmente opuesto al que nos bañó de gloria y transformó a los nuestros en los guerreros de la batalla de Termópilas. Ahí hay que salir a proponer, momento de ver nuestra faceta creativa en cuanto a juego ofensivo. Una idea aproximada de cómo se enfrentarán los partidos de local en las Eliminatorias. Un mejor parámetro a considerar antes de embriagarnos de éxito. Ese exitismo que nos lleva del cielo al infierno, sin escalas.