El noble oficio del columnista

Fazul Abdullah Mohamed, según algunos, cabeza del grupo terrorista Al Qaeda en la región, es muerto en Somalia, trás un enfrentamiento a tiros con la policia.

El Ministro de Interior Somalí, Abdishakur Sheikh Hassan, víctima de un atentado suicida resulta muerto. La ONU condena este hecho.

Los siguientes datos del país africano los proporciona Humberto Vacaflor: Somalia dejó de existir formalmente como Estado en 1991. Es un territorio disputado por ladrones, traficantes de armas, drogas y mujeres. Así es Somalia, país donde, según un periodista español que Vacaflor menciona, en el aeropuerto al turista se le pide informar sobre el calibre de arma que porta.

17 muertos civiles son contabilizados en  Somalia, hermano gemelo de Bolivia, en palabras de nuestro mencionado columnista. Esa, y otras perlas, estilo inconfundible del autor, deja el abogado del diablo en su columna de día domingo, vía -como no podía ser de otra manera- La Prensa.  A disfrutar del antibolivianismo.

Vecinos muy incómodos

Jayme Brasil Garfinkel, presidente de la Federación Nacional de Seguros Generales de Brasil, pidió al canciller de su país, Antonio Aguiar Patriota, que tome medidas urgentes para frenar la decisión del presidente de Bolivia, Evo Morales, “de legalizar los autos robados”.

El matutino El Mercurio de Santiago informó sobre la medida boliviana con este título: “Bolivia legaliza robo de vehículos”. El diario ABC de Paraguay dice en su titular: Paraguay, Brasil, Argentina, Chile y Perú “quieren evitar que Bolivia legalice los vehículos robados”.

Carlos Ominami, exsenador chileno, del Partido Socialista, le dijo al Diario Financiero de Chile que el presidente Morales puso fin a la “diplomacia de los pueblos” porque la policía chilena colaboró con la Interpol en la captura del general René Sanabria. Es decir que nada tiene que ver la agenda de los 13 puntos ni todo lo que se dijo aquí para provocar el cambio en la estrategia marítima, sino la molestia del Gobierno boliviano con la captura de un policía vinculado al narcotráfico.

Mientras todo esto se estaba informando en los cuatro costados de Bolivia, desde Yacuiba se informaba que un asesor del presidente Morales, de nombre Fructuoso Ávila, dueño de la línea aérea El Mosquito, fue detenido porque en uno de sus aviones se encontró rastros de droga, y se denunciaba que un concejal masista de Yacuiba, miembro del grupo de neoliberales infiltrados en el MAS, era el responsable de todo. Y el diputado Wilman Cardozo dijo que entre Ávila y el presidente Morales hay una relación muy estrecha, casi familiar.

La diputada Jessica Echeverría denunció que, en realidad, la fugaz visita del ministro de Defensa de Irán, Ahmad Vahidi, tiene relación con la formación de una escuela de terroristas islámicos en Bolivia. En Argentina, el caso del ministro iraní tuvo el efecto de una luz roja: en el Cono Sur de Sudamérica se ha establecido un nido de terroristas islámicos.

Con todo esto, que es apenas un extracto de lo que se ha dicho en estos días, convendría que el Gobierno comience a dar explicaciones a los bolivianos sobre lo que está haciendo.

Esto sin contar el comentario del canciller chileno, Alfredo Moreno, quien dijo en El Salvador, después de hablar con su colega David Choquehuanca: “La vida es muy dura”. Al parecer le dolió el corazón al haber hecho una exhibición de la calidad de la diplomacia chilena enfrentada a una muy pobre y deficiente representación boliviana.

Mientras me informaba de estas cosas, leía informes sobre el país gemelo de Bolivia, en África. Somalia, que dejó de existir formalmente como Estado en 1991 y es ahora un territorio disputado por los ladrones de automóviles, traficantes de mujeres, de drogas y de armas (Y tiene vecinos que siempre quisieron destruirlo.). Dice un periodista español que cuando se llega a Somalia, en el aeropuerto le piden al turista, además del pasaporte, el calibre del arma que lleva.

Los diarios O Estado de Sao Paulo, El Mercurio, La Nación, ABC y La República, de los países vecinos, informan ampliamente sobre lo que pasa en Bolivia. Para ocultar totalmente lo que pasa aquí, los capitalistas del Orinoco van a tener que invertir también en la compra de esos medios, o ponerle un freno a internet. La compra de muchos medios bolivianos no es suficiente.

hvacaflor@gmail.com

Periodista

Humberto Vacaflor Ganam