A ke Sí

Para que el TallerTaká sea, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo el mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Cinco músicos al frente, todos de grandísimo talento, en realidad son una multitud, generaciones tras generaciones de melodías y letras que brotaron de la Habana, Charcas, los verdes campos de Tarija; notas que viajan en los vientos de los Andes, de Tiempo a Tiempo. Eso y más.

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El Taller salió a escena junto a otros ocho músicos desTakádos del país el martes 4 de diciembre en el cine 6 de Agosto, rescatado por el municipio paceño ya hace varios años. De izquierda a derecha se situaron Christian Quenta en el saxo, Leonardo Miranda en el bajo, Gustavo Baldiviezo en la percusión, Sergio Antezana en la voz y en la derecha un sujeto al que de algún lugar de sí mismo le brota una guitarra, como una extensión de su propio ser: El Gabo Guzmán.

Casi dos horas de espectáculo donde junto a los muchachos del Taller estuvieron: Jimbo Illanes y David Gamón deleitando con esa preciosa canción de nombre Del Pobresor, de quien se dice era tan pobre que cuando quería escuchar música sólo le quedaba cantar; Omar Baldiviezo, padre de Gustavo, violín al hombro  y voz de los Canarios del Chaco entonando la cueca Martirio; Melo Herrera, Mau Montero,  Marco Flores, el ahora trío Entre dos aguas; David Portillo y su audaz manejo del escenario, devolviéndole a la Morenada el surrealismo de antaño; El muy conocido Grillo Villegas, en una versión renovada de Después de cada beso y como un fantasma de los Andes, el entrañable Papirri juntando a nuestros protagonistas para cantar a viva voz la ochentera canción del hoy ausente niño cuzqueño: Hasta Ahurita. Ésas fueron algunas de las canciones expuestas la noche del martes. No es nuestra intención reproducir todas y cada uno de esos detalles. Acá la intención es el gozo y el halago desfachatado a nuestros músicos, a los trece que cabalgaron el escenario. Y también a Producciones R, que ha hecho posible tan dignos eventos.

El TallerTaká hizo suya la música de todos, ahora el Taller es de todos. Aunque todos no seamos tantos.

En el blog de Sergio Antezana (algo olvidado por el autor) contiene un post de vieja data de título Bueno, bonito y bizarro, en donde Sergio lamenta, desde su anécdota,  la suerte de muchos artistas nacionales poco valorados por su público local. Es un texto muy fuerte. Y es que el mismo Antezana ha visto la necesidad de volver a publicarlo, esta vez, desde su perfil de una conocida red social. Ese es uno de los otros motivos por el que se escribe este texto. Por qué no sé si Sergio sabrá que al ritmo de su Bailecito las gentes se aman, como sólo es posible amarse bajo el hechizo de una canción que sabe llegar. Marcando su música en un territorio de donde no se puede borrar tan fácilmente.

Y fue precisamente con el Bailecito de un tipo que quiere a alguien que la noche se cerró. Aplaudimos a rabiar. Y hay que seguir haciéndolo, recordando a nuestros hermanos del TallerTaká que mientras nos una aquello, que ya ha creado su canción en nosotros, vamos a estar juntos.

A ke Sí

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No eres tú

Crónica del concierto de Santiago Feliú en La Paz Bolivia del 9 de Noviembre del 2012


¿Qué pasaría si Silvio Rodríguez llegase a Bolivia uno de estos meses? Es probable que las entradas para tal hipotético concierto se acabaran en cuestión de horas, inmensas colas de por medio. ¿Verdad? Y está bien que sea así. No menos se podría esperar. Es que es Silvio. Un símbolo: de revolución y poesía. Es leyenda. Pero resulta que existen otros artistas tan talentosos como el aprendiz de brujo, y hasta son paisanos y amigos suyos, aunque despojados de aquel simbolismo . Y parece que eso no llama la atención. No acá. O qué otra cosa puede explicar la evidente ausencia de público en el Teatro Municipal la noche del viernes 9 de noviembre para oír al músico Santiago Feliú.

Puede que sea 9 y no te hayan pagado tu sueldo, y entonces dices no hay platita. Pero resulta que la entrada más económica te costaba 50 bolivianos. Una ganga comparada con la entrada más económica de conciertos similares al nuestro. Puedes también decir que medio que no conoces su música -aunque esto no debería ser ni de lejos “excusa” alguna, ¿acaso las evidentes referencias de Feliú no invitan a pensar que el cubano tiene algo interesante qué decir con su música?.  Y sí, puede que Santiago no te haya llegado en CD por aquello de que sólo se importa música comercial y la piratería tampoco te haya hecho el favor. Es cierto. Tampoco Feliú es popular, en Youtube sus vídeos no llegan al millón de visitas. Tampoco sus frases están circulando por las redes sociales como pólvora encendida. Entonces no le conoces y ello es absolutamente comprensible.

Ahora bien, resulta que tú eres de los/las que cree que la música es un arte y no un espectáculo. A menudo te fastidias con la canción comercial, vacía, efímera. Dices priorizar la letra por sobre muchos aspectos. Eres de los que amanecería por una entrada al mencionado concierto de Silvio, ya ni hablamos de Sabina (la mención al de Úbeda acá no es nada casual). Pero no le das una oportunidad a Santiago Felíu porque no es un símbolo, no es popular (dentro de lo “impopulares” que suelen ser los/las cantautores/as). Parece que todavía crees que un concierto es una especie de Karaoke-discoteca, dónde es obligatorio saberte las letras de las canciones para cantar voz en cuello los hits de quien está encima del escenario. Y éste alabe a tu ciudad y no se canse de darte las gracias por tu presencia, como manda el guion. Pues si piensas así, puede que hayas escogido bien en no ir al Municipal el viernes porque lo que teníamos en frente era un Santiago Feliú de pocas palabras, frío, sólido e imponente como un Iceberg. Y que pese a ello, o quizá precisamente por ello, te impacta con su estilo de parir la canción.

El cubano empezó con Ay, la vida y terminó con Vida. Y en medio de ambas tocó el piano y con él interpretó ¿A dónde van? de su maestro Silvio. Segundo gran momento de la noche. Y luego volviendo a su guitarra recordó a quien ya se fue algunos años atrás y que junto a su hermano y otros crearon aquello llamado la Nueva Trova Cubana, a finales de los años sesenta: Noél Nicola, de quien interpretó Llueve en agosto de 1981. Fue Noél Nicola quien prologaba su primer trabajo, allá por 1986, Vida, diciendo de Santiago algo que llama la atención desde que le ves tocar, y que no es otra cosa sino la forma de tocar la guitarra: con la siniestra. “No hay error. Santiago toca ‘a la zurda’… ¡por partida doble! El coloca la guitarra para tañer con su mano izquierda y formar las notas y acordes sobre el diapasón con su mano derecha, ¡pero no le cambia el orden a las cuerdas! ¡las deja ‘a la derecha’!. Así le quedan los bajos ‘abajo’ y los agudos ‘arriba’. He visto antes a algún guitarrista zurdo tocar así, pero en lo que alcanza mi experiencia, ninguno que lo hiciera así de bien, llenando tanto el espectro de posibilidades del instrumento y eso, claro, con una técnica que ha tenido que inventarse el solito. La primera impresión suele dejar atónito a todo el que pueda entender un poco lo que él se trae, precisamente, entre manos. Esta forma de guitarrear genera algunos timbres especiales y un ‘sentimiento’ armónico propios que han marcado la creación de Santiago y que él ha ido desarrollando en sus composiciones posteriores.”

Con Despojos, Sin tanta soledad o Planeta Cuba destiló su esencia: tocando con una fuerza impresionante la guitarra, casi golpeándola, sin que esto rompa la estética creada. Entre tanto, su voz, que de un momento a otro se hace tan potente y emotiva que  enchina la piel, trepaba hasta las casi vacías butacas del Teatro Municipal. Butacas que tuvimos que abandonar quienes decidimos estar ahí para cambiarlas por el sector platea, tras una pausa que tuvo el concierto, donde todos nos posicionamos con más comodidad. Volvió Feliú, y con él quizá las canciones más esperados por su público: Ansias del Alba (escrita en memoria de los desaparecidos de América Latina),  Bárbara (dedicada a quien fuese su primera mujer, tras un corto matrimonio que llegó a su fin tras 8 meses)Mi mujer está muy sensible (canción en la cual Guevara y Lennon no saben/quieren/debieran regresar, según la versión).

Nosotros le aplaudimos y le agradecemos su arte, su zurdo tocar, su poesía, esa que intenta nutrirse de sí misma, sin referencias, como el mismo Santiago afirma al mencionar el abandono de la lectura, para que su poesía sea más autosuficiente. Y, claro, le esperamos de vuelta.  Y ojalá esta vez con más público, como se merece. Porque no eres tú, Santi, somos nosotros (usted, yo y el/la de en frente); son estos días de mierda.

Día del peatón… ¡Bienvenido!

Se dice que nació en Cochabamba, hace 13 años atrás. Basicamente consiste en dejar las calles libres de automóviles, para que la gente salga a caminar o a manejar bicicleta, de ahi viene el nombre de “Día del peatón y del ciclista”.

La Paz por primera experimentará esta actividad, que será de carácter obligatoria a través de la Ley 150/2011, muy a pesar de algunos transportistas públicos que insistían en no acatar la disposición. En una primera instancia, se preveía que la prohibición vehicular regiría de 0:00 a 18:00 hrs del día Domingo 3 de Septiembre; sin embargo, dado que somos “inexpertos” en el tema, los paceños habremos de descansar de bocinazos y otras vainas, de 9:00 a 16:00.

Aunque el principal justificativo para el Día del Peatón es el “cuidado de la Madre Tierra”, la actividad servirá de excusa para muchas otras cosas, por ejemplo, por medio de las Cebras, se firmarán libros acerca de los derechos y obligaciones de los peatones, además de pintar nuevos pasos de cebra por las avenidas paceñas con diseños artísticos.

Aunque no a todos les entusiasme la idea, creo que es una maravillosa opción para descansar del ruido vehicular en la ciudad: bocinazos, carajazos, silbatazos,  entre otros demonios; pasearse en bicicleta  o salir a la calle a caminar con tranquilidad o finalmente armar arcos con piedras y jugar al fútbol, como se hacía en otras simpáticas épocas.

A la buena iniciativa, del Día del Peatón, se le pueden sumar el día del apagón una desafío, como en su momento lo fue el shutdown day, que apostaba a pasar una jornada entera con el computador apagado, tremenda tarea, ¿no?.